
Cuando llegas por primera vez a Lisboa te quedas prendado y siempre quieres regresar. Y cuando regresas nunca te decepciona.
Es un placer pasear por la Plaza de Rossio, asomarse a la gran Plaza del Comercio y sentir la brisa que llega del Tajo. Para recuperar el ritmo lento de antaño, que parece animar buena parte de la ciudad, hay que coger el tranvía hacia Belem. Y allí dedicar unas cuantas horas a recorrer el magnífico Monasterio de los Jerónimos y otro rato a la manuelina Torre de Belem, la fortaleza que guarda el río.
Y luego, para reponer fuerzas, no hay que perderse los pasteles de Belem en el café del mismo nombre.
Ya de regreso al centro, hay que patearse tranquilamente el Chiado y el Barrio Alto. Y por supuesto hacer un alto en A Brasileira, el café que frecuentara el poeta Fernando Pessoa.
Recomiendo muy especialmente reservar mucho tiempo para callejear muy tranquilamente por Alfama y disfrutar del sabor añejo de sus tascas.
Pero todo muy tranquilamente, porque a Lisboa no hay que ir con prisas. Y si no has visto todo lo que querías, déjalo para la próxima visita, total está tan cerca. Y así siempre querrás volver.
Destinia ha preparado una oferta estupenda para que disfrutes este Puente de Diciembre en Lisboa.
Foto: dsevilla/Creative Commons.
















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