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¿Has superado la treintena y sigues sin haberte sacado el carnet de conducir? ¡Choca esos cinco! Que sí, que vives en Madrid, Barcelona o cualquier otra gran ciudad y tú no necesitas el coche para nada. ¡Eres un urbanita! Puede que tu primo el del adosado en Getafe te haya mirado con recelo durante la última comida familiar. Pero, vamos a ver, es que tú no cenas los sábados en el Xanadú… Todo perfecto, hasta que te sacas esos billetes lowcost para disfrutar de las paradisíacas playas de Cerdeña y… ¡Te das cuenta de que sin vehículo propio solo vas a disfrutar del asfalto! Tranquilo, si apuntas estos consejos para viajar sin coche, algo podrás hacer.

 

La información es poder

Parece una obviedad absurda. Pero no lo es. Antes de comprarte por impulso esos tickets tan baratitos a la tierra de nunca jamás averigua si existe una red de transporte público decente. Por ejemplo, Lanzarote es una pasada pero sin coche pues… Es un poco difícil llegar al Timanfaya.

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Ahora que ya te has aventurado antes de tiempo… Escoge al compañero ideal

Con lo que te vamos a contar a continuación seguramente sobrevivas en territorios hostiles para no conductores. Pero si te decantas por un acompañante que haya pasado las pruebas de la DGT, por si las moscas, pues tampoco está mal.

 

Tecnología a tu servicio

Desde las apps de las propias oficinas de turismo –donde suelen dar consejos también sobre cómo moverte– y de los medios de transporte locales –como la de EMT de Madrid, que resulta indispensable para saberlo todo sobre los autobuses de la ciudad– hasta el indispensable Google Maps, cada vez con mejor información sobre cuánto tiempo y en qué transportes realizar trayectos. Sin olvidarnos por supuesto de Citty Mapper o HERE WeGo, que incluyen información análoga a la del buscador, pero con añadidos: comparativas de precios o nuevos medios, como la bici.

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La agencia de viajes, tu nueva BFF

Vale, ya tienes el vuelo. Y te has mirado todas esas apps tan molonas sobre cómo desplazarte. Pero en realidad no tienes ni idea de cómo vas a llegar del aeropuerto al hotel. En Destinia tenemos en la mayoría de los casos servicios de transfers que por un módico precio te dejarán en la puerta. Y otras opciones de “salidas colectivas” para llegar a esos lugares inalcanzables per se.

 

Las excursiones organizadas no son sólo para jubilados

Dejando de lado esas zonas del globo terráqueo, en las que sin guía resultará misión imposible realizar cualquier actividad –desde un safari en Kenia hasta la subida del Machu Pichu–, contratar una excursión al año tampoco hace tanto daño. El año pasado visité la isla de Terceira, en Azores. Había estudiado bien el terreno: un autobús circular recorría la isla y  el precio de los taxis era irrisorio. Pero sin coche era imposible alcanzar el Algar do Carvao. Imagínate,  el cráter de un volcán totalmente vacío. Poder adentrarte más de 400 metros en el centro de la Tierra. Nuestro cicerone nos explicó a la perfección el espacio y su historia. Y además fue muy paciente. Nuestros compañeros le preguntaban indignados por qué nadie entendía español en la ínsula o rememoraban su pasado español, insistiendo en lo bien que estaríamos siendo todos el mismo país. ¡Todos nos  merecemos una anécdota surrealista por viaje!

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En barquito todo es mucho mejor

Para todos los que no conducimos, coger un barco es una sensación análoga a la que podría tener Álvaro de Marichalar cogiendo un Blablacar: un encantador falso lujo. Bromas aparte, si te alojas en un sitio de costa, mira que los pueblos cercanos sean accesibles en embarcación. Es más cómoda, rápida, confortable y en general permite disfrutar mejor del paisaje. Como ejemplo, Italia: Nápoles, desde donde se puede llegar hasta Capri, Ischia o Procida; Sorrento, ideal para pasarte el día en Amalfi; o  Mesina, en Sicilia, desde donde alcanzar las vírgenes Eólidas.

 

Con lo que cuesta alquilar un coche al día, ¿cuántos taxis puedes cogerte?

O Cabify o Uber o cualquier otro servicio de coche privado… Más la gasolina, el tiempo gastado en encontrar un sitio donde aparcar y el hecho de no poder probar los alcoholes locales: llevar el coche también tiene sus desventajas. Haz el cálculo, porque si vas con un par de personas más puede que alquilar no sea tan tan rentable. Como anécdota, tengo un amigo que viajó de Bulgaria a Rumanía en taxi por menos de 200 euros.

 

Para todo lo demás, Blablacar

Y en esos sitios incomunicados en los que todo lo demás falla, siempre puedes ver si hay gente dispuesta a pasar el domingo en ese villorrío 300 kilómetros al interior.

 

 

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Acerca del autor

Amante de las series de policías y la crónica negra en general. Gallega convencida. Me encantan las nécoras y las aceitunas. Y viajar. Si veis demasiadas tildes, es que a veces la RAE y yo discrepamos.

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