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Parece que el idilio verano-playa fuera eterno. Es más, algunos historiadores sitúan el inicio del romance en tiempos de Pompeya, considerando la ciudad del Imperio Romano, el primer Marina D´Or de la historia. Sin embargo, en lo que a la Europa Moderna respecta, los aires de la montaña era lo que mejor sentaba a aristócratas y reyes –los que podían veranear, vamos–. Y no fue hasta bien entrado el siglo XVIII en Inglaterra, con Jorge III, cuando se pusieron de moda los baños de mar para tratar reumas, nervios y la playa el lugar para dejarse ver y ser visto. En España, el veraneo de interior continuó siendo un éxito hasta al menos los 60 y nos hemos propuesto homenajear a esos escenarios estivales alejados del mar. ¿Te vienes?

Embalse de Orellana (Badajoz)

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Ya os hablamos en alguna ocasión de la llamada “Costa Dulce”, la única playa de interior española con bandera azul. En esta presa construida en 1961 en el Guadiana, a la altura de Orellana, conviven bañistas, amantes de los deportes náuticos y de los pájaros y la naturaleza. Los humedales del pantano son una zona protegida y pertenecen a la Red Natura 2000, además de estar clasificados como Zona Especial de Protección para las AVES. ¡Navega, túmbate en la hamaca a descansar, prueba las delicias extremeñas en el chiringuito, respira aire puro y conviértete en ornitólogo amateur a dos horas de Badajoz!

Playa Natural del Tajo, Zaorejas (Guadalajara)

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Si estás en Madrid sobrepasado por el calor, escaparte el fin de semana hasta esta playa natural es la mejor decisión que puedes tomar: aguas turquesas y un precioso bosque alrededor a dos horas y media de la capital. Ni bar, ni merendero, ni nada, ¡naturaleza en estado puro para desconectar y chapotear! Llévate el tupper  y el kit dominguero, que te apetecerá quedarte todo el día.

El pantano del Rasillo (La Rioja)


¿Te has ido de ruta bodeguera y buscas un poco de descanso? El también llamado embalse González Lacasa es un espacio idóneo para echarte la siesta bajo un pino y darte un chapuzón. Esta laguna es también un emplazamiento perfecto para practicar vela, windsurf o piragua –tienen su propio club, de hecho– y si no eres tan intrépido, para darte una vuelta en pedaleta. Además, sus instalaciones están perfectamente adaptadas para personas con movilidad reducida y para niños. ¡Veraneo de interior en familia!

 Canales de Padules (Almería)


La belleza de Cabo de Gata muchas veces eclipsa la de la alpujarra almeriense. Esta  desconocida para el gran público esconde parajes sorprendentes y una gastronomía en la que la caza es la gran protagonista. De entre estos insólitos paisajes de serranía, hay que destacar Padules. Así se llama a la zona de gargantas y pozas del río Andarax, donde las aguas cristalinas –y heladas– son las protagonistas. El área está adaptada para el baño, pero te recomendamos que lleves un calzado adecuado para no resbalarte.

Piscina de Riosequillo, Buitrago de Lozoya (Madrid)


4.500 metros de piscina natural al servicio de madrileños y visitantes –aquí, algunos hoteles por si acaso– desde junio hasta finales de agosto. Este parque ubicado en la serranía madrileña se encuentra a unas dos horas en transporte público de la gran urbe. Alrededor de la zona de baño, famosa por sus temperaturas gélidas, hay campo de baloncesto y al fútbol, un área recreativa para los más pequeños de la casa, mesas para hacer picnic y un sagrado chiringuito. Entrar cuesta 3,5 euros.

Maceira, Covelo (Pontevedra)


En Galicia, más allá de los impresionantes cañones del Sil, la costa también se lleva toda la atención del visitante. Y sin embargo, existen paisajes de interior que bien merecen una mención. Este es el caso de la playa de Maceira, en la aldea de Covelo, muy cerca del Balneario de Mondariz. El río rodea una isla central artificial donde tumbarte, comer o jugar. Esta se comunica con el aparcamiento, la carretera y el bosque por diferentes puentes. En su parte delantera, el río se abre en una piscina gigante, conformando una relajante ensenada. ¡Aquí sí te puedes traer el flotador gigante con forma de unicornio! ¡Ah! Y si te tomas algo en quiosco, no olvides probar la zorza.

Lago de Sanabria, Sanabria (Zamora)

Bienvenido al lago natural más grande de la Península Ibérica de origen glaciar. A lo largo de sus 20 kilómetros de costa encontrarás varios arenales, zonas para pescar, practicar deportes acuáticos y también puedes darte una vuelta en barco –éste es totalmente sostenible y funciona con energía eólica– para conocer su fauna y flora. Si tu plan es escaparte con toda la tropa, las conocidas como Playa Gigante y Playa de los Enanos están perfectamente equipadas: arena fina para poner tu sombrilla, merendero, zona de juegos para los niños, aparcamiento, baños y bares.

 

 

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Acerca del autor

Amante de las series de policías y la crónica negra en general. Gallega convencida. Me encantan las nécoras y las aceitunas. Y viajar. Si veis demasiadas tildes, es que a veces la RAE y yo discrepamos.

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