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Qué sería de una agencia de viajes si nosotros no tuviéramos ansias por comernos el mundo. Traemos a esta sección del Magazine a nuestro jefe, CEO y cofundador de Destinia, Amuda Goueli para que nos cuente su última aventura viajera. Abrocharos los cinturones porque nos vamos rumbo a… ¡Uganda!

Zoom: una breve ficha para ubicarnos geográfica y mentalmente

La capital, Kampala, está a unos 5.700 km de distancia de Madrid. El país limita con Sudán del Sur, el lago Victoria, Kenia, Tanzania, Ruanda y la República Democrática del Congo (RDC). Aunque el inglés es idioma oficial desde la independencia, en el país se usan más de 40 lenguas –el más hablado es el luganda –. Se necesita visado para entrar en el país –50$/unos 45€– y aunque no hay ninguna vacuna obligatoria, sí se recomienda vacunarse contra fiebre amarilla y profilaxis de la malaria, el tifus y el cólera.

Fecha del viaje: doce días en julio de 2016.

¿Qué fuiste buscando? El reencuentro con los orígenes. De niño me preguntaba qué había más allá de las aguas del Nilo que bañaban mi pueblo [Amuda nació en Nubia]. Verlo era un desafío personal. He cumplido un sueño.

¿Qué es lo que más te ha cautivado? Estar cara a cara con los gorilas. No hay palabras. Cuando subíamos el monte, todos íbamos charlando. Al bajar, estábamos mudos. Verlos te hace reflexionar mucho.

Lo más incómodo del viaje, ha sido… ¡La falta de baños! No los hay ni en los hoteles.

Algunos consejos para moverse mejor por el país. El principal, relajarse y aceptar que las cosas no salen como las tienes previstas. Hay que adaptarse. Segundo, sin un guía local, no te puedes mover por el país. Apenas hay carreteras asfaltadas, son en su mayoría caminos y no hay muchas indicaciones que se diga. Yo me serví de esta agencia.  Os aconsejo reservar con al menos tres meses los permisos para visitar a los gorilas. Hay mucha demanda. El precio, unos 600 euros.

Primera parada: el lugar donde todo empezó

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Aterrizamos en la nueva terminal del Aeropuerto Internacional de Entebbe, en cuyo frente hay un pequeño edificio abandonado: es el famoso aeropuerto donde hace 40 años llegó el avión con israelíes abordo secuestrado–su liberación en la “Operación Entebbe” fue en tiempos del dictador Idi Amin–. Nuestro  primer destino es Fort Portal, muy cerca de la frontera con la RDC. Pero no puedo iniciar ruta sin antes cumplir una misión. Por eso vamos a Jinja, la fuente el Nilo. Lo curioso es ver que el 30% sale de un manantial donde el río se encuentra con el Lago Victoria.

Estoy aquí, en las orillas del lago sagrado, donde el gran Nilo inicia su viaje de 6.756 kilómetros  hasta morir en el Mediterráneo. Estoy aquí, donde todo comienza: la fuente de civilizaciones, guerras y dioses. Siento que quiero darle las gracias por años de mi infancia en Nubia. Sus aguas me regalaron los mejores momentos de mi vida y en sus orillas jugaba con mis amigos. Era y sigue siendo hoy la única fuente de agua en mi pueblo.


Senderismos por bosques infinitos y cambio de hemisferio

De camino a los Gorilas

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Si vienes a Uganda, hay que andar. Y mucho. El paraje de estas tierras, sus boques, son espectaculares. A veces, salvando las distancias, me recuedan a la europea Suiza.

En las profundidades del bosque de Kibale, nos encontramos con nuestros primos más cercanos, los chimpancés. ¡Es asombroso verlos en su hábitat natural! Tienen un sistema de comunicación muy sofisticado (incluso un idioma), un orden social estructurado y son ferozmente fuertes. Hemos oído sobre lo que las que los locales llaman “Man – Chimpanzee conflict zones“, donde las dos especies tienen un particular ‘Planeta de los simios’, como una guerra entre el hombre campesino y el simio por ocupar una zona del bosque.

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En nuestro camino hacia el famoso Parque Nacional Queen Elizabeth, cruzamos el eje del ecuador. No es la  primera vez que salto de hemisferio, pero sigue siendo una sensación muy especial. Vamos por una carretera que conduce a Congo y nos paramos en este lugar especial. Hay una señal que marca este punto, junto a un gran cartel estatal contra la corrupción en el uno de los países más corruptos del mundo. ¡Parece una comedia griega! El ecuador es un lugar de fenómenos físicos únicos: el remolino de agua se cambia de derecha a izquierda según el punto que pongas el agua, al caminar desequilibrado sobre la línea del ecuador, el peso corporal se cambia. Lo viví cuando estuve en Quito, pero sigue siendo divertido volver hacerlo. Es como un juego de niños para mayores.

En tierra de gorilas

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Llegamos a las tierras altas de gorilas de Bwindi –tardamos cuatro horas en hacer la ascensión. ¡Agotador!–, en medio de un bosque impenetrable. Sabíamos que sólo quedan 880 gorilas en libertad en el mundo, que suelen vagar por los bosques. Pero gracias a la vanidad y a la violencia del ser humano, a lo largo de los años han sido objeto de caza salvaje e indiscriminada, muchas veces para consumir su carne o usarlos en ritos de brujería.

Cuando dos grupos de gorilas de montaña se encuentran y tienes la suerte de estar también en el escenario, las dos espaldas plateadas –los machos alfa– pueden llegar a una lucha a muerte para proteger a su manada o tomar un espacio. Y  en este momento se nos aconseja una actitud de sumisión total en la postura, sin contacto visual, dejándonos caer sobre las rodillas para no aumenta el enfado del macho. No hay otra alternativa porque estamos a su merced. Aunque son fuertes y poderosos, los gorilas de montaña son generalmente tranquilos y tímidos pero su grandeza física infunde respeto. Quizás considere al chimpancé más agresivo y peligrosos. Después de estar entre ellos más de una hora, me di cuenta de que no hay tanta diferencia entre ellos y nosotros: uno es un mono desnudo y el otro vestido.

Como un gigante para los Batwas

Para terminar, una mención especial a una tribu que me ha sobrecogido de manera especial. Desde Bwindi cruzamos el lago Puyonyi para visitar a los Batwas, una tribu de nómadas hoy afincados en lo alto de una montaña adonde les trasladaron durante la guerra civil en Ruanda. Aislados del mundo –con ellos solo vive una especie de misonero y solo una fundación se ocupa de ellos–, el reloj da allí marcha atrás en el tiempo. En su idioma,  Batwas  significa ‘la gente baja’ y yo me siento como un gigante a su lado.

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Acerca del autor

No tengo alas pero me ecantaría. Contadora de historias, me gusta viajar no solo con la maleta sino con las palabras. Hago lo posible para tener los pies en el suelo y la mirada en el cielo. Soñar es gratis, divertido y gratificante.

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Comentarios

  • Faysal Almusafir septiembre 3, 2016 at 11:54 am

    Espectacular, me encanta saber de primera un viaje fascinante. Gracias Amuda