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España batía su récord histórico  de turistas extranjeros en julio. 10´51 millones de personas visitaban nuestro país. Eso sin contar con los desplazamientos internos. ¿Cómo lograr el equilibrio y evitar el sobreturismo? La búsqueda de alternativas responsables y sostenibles y un mayor control de los recursos serán las claves para no acabar con la gallina de los huevos de oro. Iniciativas como Imalocal ayudan a combatir a la turismofobia a través del turismo industrial. Y no, no nos hemos vuelto locos (ni nos tiramos piedras sobre nuestro propio tejado) solo que nos gusta estar atentos a las nuevas iniciativas. ¿Quieres saber de qué va? ¡Sigue leyendo!

Imalocal es un marketplace donde conectamos a viajeros con empresas, fábricas, artesanos y pequeños productores para conocer la verdadera economía local de un destino”, explica Alexandra Touza, CEO de la compañía. Buscan captar a ese viajero que quiere conocer los destinos desde otro punto de vista. Y añade: “El 90% de la veces que viajamos no conocemos nada o casi nada de su economía local, de sus empresas, de sus iniciativas locales, en definitiva, de sus propios protagonistas que es: la población local”.

Desde que comenzaran su andadura en 2016, Galicia, Zaragoza y Valencia se han consolidado como los puntos de referencia en España. Y han traspasado nuestras fronteras hasta Inglaterra, Suiza y Portugal. Entre las industrias –ya se señalaba en FITUR que el turismo industrial sería una tendencia clave este año– más interesadas en mostrar al gran público sus secretos destacan las fábricas de conservas, queserías, pequeños productores de miel y mermeladas o artesanos.

“Las visitas que más éxito tienen son las de las fábricas de conservas, marisquear con las mariscadoras, hacer un cesto de mimbre con un maestro cesteiro, fábricas de quesos, explotaciones ganadera, visitar  la lonja, el puerto, trabajar en la vendimia o conocer el trabajo de un percebeiro”, afirma Touza.

Si se le pregunta por los planes de la plataforma para 2018, Touza tiene clara que una de sus prioridades es seguir generando empleo en Galicia, donde tiene su sede la compañía. Y por supuesto, seguir expandiéndose internacionalmente: de momento ya han cerrado acuerdos con Portugal, Bulgaria o Perú.

El valor diferencial de la compañía es, en palabras de Touza, “fomentar un turismo responsable y acercar al turista a la población local, dando un valor añadido a sus profesiones, cultura, tradiciones y patrimonio, buscando un enriquecimiento colectivo”. Y entre las soluciones que propone ante la masificación turística hace hincapié en la concienciación del viajero: “Buscamos un turista participativo, que quiera involucrarse en la economía local y que su huella al pasar por el territorio repercuta de forma positiva en la comunidad, en el destino y en el territorio buscando así un equilibrio. El turismo masivo degrada los recursos naturales y patrimoniales”.

 

 

De la teoría pasamos a la práctica: dos experiencias de cercanía

Conservas a ritmo de techno

Gigantescos talleres navales, algunos abandonados, pueblan la viguesa avenida de Jacinto Benavente, contigua al mar. Casi al final de este largo núcleo industrial se erige la fábrica de Albo, historia viva de la conserva en España. Esta casa, nacida por el auge de la anchoa en Santoña en 1869, se mantiene a día de hoy como uno de los referentes en materia de pescado enlatado.

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Al entrar, la responsable de la planta, amabilísima, nos da el atuendo para poder iniciar la visita: batín blanco y un gorro, parecido al de los de ducha. Risas entre los participantes al ver la cara de bollo que nos hace.

Tenemos suerte: el proceso de envasado que podremos ver desde el inicio será el de las sardinas. Lo primero que llama la atención es que en un sector totalmente industrializado, parte importante de este procedimiento se realice  a mano. La responsable nos cuenta que sólo así pueden alcanzarse los mejores estándares de calidad. Lo segundo es que la cadena de montaje está íntegramente protagonizada por mujeres. En Galicia, tierra de emigrantes, la población femenina se incorporó pronto al mercado laboral para poder sacar adelante a la familia.

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La cadencia de las máquinas recuerda a la música techno. Y entre toc toc toc y toc toc toc, nos desplazamos a los siguientes puntos del recorrido: packaging, máquina de cortar –sí, los atunes del Pacífico vienen congelados y se cortan con una especie de sierra gigante no apta para personas de pulso débil– y esterilización, que se hace de forma totalmente natural, aplicándose calor.

Zamburiñas, mejillones, sardinillas, calamares, atún, bonito del norte… ¿Cómo se organiza una fábrica para producir tantas latas de productos diferentes? Los trabajadores se dividen en turnos y el género se envasa según la época del año y después se distribuye nacional e internacionalmente. Diariamente se tiran cientos de miles de latas. Así que si eres de los que cree que la leche nace en el tetrabrick del súper, un paseo por aquí te permitirá hacerte el listillo ante cualquier fan de El Comidista TV.

 

Unas ostras, por favor

Después de ver tantos manjares a uno le entra hambre. Y Imalocal nos lleva a la emblemática calle de las ostras en Vigo, de la que ya os hemos hablado alguna vez. Aquí nos espera Diego, maestro ostrero desde hace más de diez años para hablarnos de este preciado marisco y de la historia de esta calle, cuyo origen se remonta a los mercados de pescado al aire libre del siglo XIX que existían en la Ciudad Olívica.

¿Y en qué se diferencia la ostra gallega del resto? Es más plana, tiene hasta tres tamaños y su sabor, aunque menos salino al inicio que el de francesas o irlandesas, por ejemplo, es mucho más pronunciado y duradero al final.

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Antiguamente, las ostras más preciadas eran las que venían de Arcade, una pequeña localidad cercana. Atestigua Diego que la razón no era otra que, que este lugar fue el primero con contar con una depuradora. Ahora, la zona de Arousa está también provista de ellas y en su puesto, el molusco proviene de Cambados.

Vigo es ciudad de trasatlánticos, así que le preguntamos si el turismo extranjero para mucho por aquí. Sonríe y contesta: “Locales y turismo español”. A ver si ahora que The Guardian la reseña como un hotspot en Galicia se animan.

 

 

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Acerca del autor

Amante de las series de policías y la crónica negra en general. Gallega convencida. Me encantan las nécoras y las aceitunas. Y viajar. Si veis demasiadas tildes, es que a veces la RAE y yo discrepamos.

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