Antes de que se inventaran los viajes de aventura, los portugueses ya los disfrutaban. Y tú todavía puedes seguir disfrutándolos en estado puro. Aquí no hay tecnología punta, todo es como era entonces: ¡a bajar las pendientes sin motor y casi sin freno!
Los carros de cesto do monte son parecidos a los trineos, con patines de madera sobre los que se desliza una cesta de mimbre con un asiento para dos personas. Datan de 1850 y dicen que los usaban los más ricos para llegar desde el monte a la ciudad de Funchal. Dos carreiros vestidos de blanco y con sombrero de paja, conducen cada carinho en un vertiginoso trayecto de dos kilómetros, en el que se alcanzan velocidades de hasta 50 km por hora.
Hoy los carros do monte son una de las atracciones más populares de la portuguesa isla de Madeira. Si quieres disfrutar de una bajada en carinho, no te pierdas la gran oferta de Destinia a Madeira.
















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