
La Habana es un sueño cercano para muchos viajeros. Incluso gente que jamás la ha visitado parece conocer las calles de La Habana Vieja, las casas bellas y decrépitas, los coches de otros tiempos, la brisa nocturna en el Malecón, la picardía y el ritmo de sus habitantes.
Hay que pasearse por La Habana siguiendo el tranquilo paso del tiempo caribeño. Refugiándose a la sombra para mejor contemplar cómo pasa la vida. Echando la mirada a un lado y otro para no perder detalle. Porque en cada rincón hay motivo para que la vista disfrute.
Y también hay que cumplir con los ritos: beber un mojito en La Bodeguita del Medio, mientras recorres la firmas famosas y sientes lo que fue aquello. Aunque La Bodeguita hace mucho años que no es la de Hemingway. La Bodeguita es ya la bodegona, decía el poeta Nicolás Guillén.
Y hablando de ritos, no puedes irte sin un relajado paseo por el Malecón, disfrutando de la brisa, las vistas y muy probablemente de la música.
Déjate llevar y sentirás que estás en un sueño. Pero no dejes que tu viaje a La Habana sea sólo un sueño.
Foto: exfordy/Creative Commons.


















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