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De pequeño miraba mapas como un poseso, leía Historia (con mayúscula), le gustaba la arqueología. Quería ser un poco como Indiana Jones. Fue así como alimentó un alma viajera que tiene un poco de enfermedad sin cura. “Mis padres no me sacaban fuera de España y yo estaba loco por conocer otros lugares, por salir al extranjero. Y fue muy tarde, ya en la carrera, cuando hice un viaje con mis compañeros a Estambul y la Capadocia. Fue el primero y me marcó. Creo que Estambul es la ciudad más bonita del mundo, lo sigo pensando hoy. Fue ver Santa Sofía, que la había estudiado en Arte, en Historia, y se me pusieron los pelos de punta. Creo que en ese momento dije que mi empeño en esta vida iba a ser conocer el mundo”. Y así ha sido.

Entrevistamos a Sele, fundador de El rincón de Sele, para descubrir cómo es uno de los blogueros de viajes más veteranos de nuestro país. El pasado febrero el madrileño José Miguel Redondo (es lo que dice su DNI) cumplió once años detrás este rincón, como indica su nombre, en el que empezó reuniendo anotaciones de viajes, fotografías, mapas con la ruta hecha que amigos le preguntaban…. “Un bloguero es un contador de historias. Comparto viajes y experiencias en primera persona. Ése es el gran valor porque el lector se siente identificado con ellas. Te ven en una foto en un desierto y ellos se ven ahí, piensan que es posible. Les ayudas a realizar un sueño. Hacemos ciertos viajes más accesibles contando cómo los hemos hecho nosotros”, explica del tirón pero con un tono siempre pausado. Ha recorrido más de 100 países, le gusta viajar en solitario y aunque su blog es su escaparate principal, Sele es mutifacético. Pero todo lo hace en torno a una misma pasión: viajar. Tanto es así que, entre risas, admite que cuando lleva más de un mese seguido en casa, empieza a subirse un poco por las paredes.

En la era de Internet en la que vivimos , ¿sigues cultivando esta afición por los mapas de cuando eras niño?

Sí, de hecho, desde hace tiempo colecciono mapas antiguos y me encantan. Tocar un mapa en papel o darle vueltas a un globo terráqueo todavía te inspira. Empiezas a imaginar rutas, planes futuros, a priori sin fecha, pero que luego se cumplen.

¿Cuántos tienes?

Uf, no sé. Pero cada vez que veo uno que me llama la atención, lo cojo. Uno de los más especiales es del Estrecho de Magallanes, que hicieron los franceses en el siglo XVIII con sus nombres que hoy nadie usa. Y me gusta porque hice una ruta por ahí buscando ballenas, entonces ya no es un mapa idealizado sino que lo he tocado y hecho realidad. Fue un viaje por Chile muy bonito.

¿Cuáles sería esos cinco destinos que toda persona en la vida tiene que ver, sí o sí?

A ver, mi lista personal puede ser otra, pero para recomendar siempre digo que asomarse al Taj Mahal es lágrima garantizada. Hay que hacer un buen safari fotográfico al menos una vez en la vida y ver animales en libertad. Creo que hay que ir a Estambul, por su puesto. Hablo de fuera de España, porque este país da para otra lista, ¡eh! También recomendaría pasear por Florencia, la ciudad perfecta, del arte.  Y visitar los templos de Angkor, en Camboya. Es el conjunto arqueológico más brutal no solo de Asia, sino del mundo. Son cientos de templos desperdigados por la selva que estuvieron ocultos durante siglos. Es una experiencia vital que no decepciona.

Sele en el Taj Mahal.

Dime un destino que te haya roto las expectativas para bien y para mal.

He tenido la suerte de que nunca me he decepcionado viajando. Todavía me sigo ilusionando como al principio. Y aunque siempre voy con las expectativas calmadas, creo que uno de los lugares que me rompieron los esquemas para bien y sentí que estaba haciendo uno de los viajes de mi vida fue en las Galápagos. Estar con los pingüinos, los leones marinos, las tortugas gigantes de las que habló Darwing. Por el otro lado, no soy muy enamorado de Nueva York. A todo el mundo le encanta y reconozco que tiene mucha vida, pero no me emocionó. Disfruté pero no lo pongo en el top. Sin embargo, Chicago me parece más auténtica.

Once años después, ¿en qué ha cambiado El Rincón de Sele?

Mucho. La manera de expresarme, por ejemplo. Creo que he aprendido a relatar mejor. Ahora cuando leo lo que escribí en los comienzos me asusto un poco, pero son textos muy especiales que están llenos de inocencia. Y he aprendido a que esa información llegue a más gente. En realidad el blog es una herramienta, un medio más, de contar historias. Y he pasado de ser un blog amateur a uno profesional, en un escaparate de lo que ahora es mi profesión.

¿Te preguntan mucho cómo vivir de esto?

¡Sí! y todavía no sé bien qué contestar. Siempre digo que no empecé con un objetivo profesional sino por una pasión: escribir y viajar. Empecé y tuve la suerte de que me leyera mucha gente y de que me fueran acompañando. Tanto, que hoy es una gran comunidad viajera dentro y fuera de España. Si empiezas por negocio, es muy complicado. Es mejor que primero te expreses, aprendas, leas a otros, mejores tú mismo y, algún día, si eres capaz de llegar a mucha gente, podrás entonces dedicarte a esto. Pero no solo me dedico a ‘esto’. Gracias al blog he podido colaborar con otros medios, en la radio y en revistas, doy conferencias y hago un montón de cosas. Y todo, gracias a ese escaparate llamado El rincón de Sele.

¿Cualquiera se llama hoy a sí mismo bloguero de viajes?

Sí, sí, en realidad hacerte un blog de viajes es muy fácil. Puedes hacerlo gratis en cinco minutos y empezar. La dificultad no está en abrir un blog sino en mantenerlo, en crear una comunidad, en generar hábitos… Esto tiene mucho de trabajo, de constancia y de ser muy autodidacta. A mí no me contaron nada, pero fui aprendiendo. Y la tecnología va cambiando también. Cuando empecé nadie tenía Facebook o Twitter y hoy las redes sociales son otra manera de comunicar.

¿Si Sele en lugar de haber empezado en 2006 lo hubiera hecho hoy lograría lo mismo?

Haber empezado pronto me ha ayudado, sin duda. Creo que una de las ventajas que he tenido es haber estado mucho tiempo, años, sin tener ningún empeño profesional con ello sino aprendiendo. Ese bagaje es esencial. Si tuviera que empezar ahora me costaría mucho porque hay muchos blogs y muy buenos, y abrirte paso y darte a conocer es bastante complicado.

Entre los blogueros, ¿hay más competencia o cooperación?

Bueno, depende de con quién, claro. Mi experiencia ha sido positiva, me llevo  muy bien con mucha gente y creo que hay cooperación entre blogueros. Pero, como en todo,  si hay mil blogs es normal que haya cierta competencia entre los que quieren llegar más alto. Pero todavía no veo un mundo muy viciado. Anque un blog de viajes es como un medio de comunicación en pequeño  y, obviamente, uno quiere tener más visitas, más lectores fieles…

[Como ejemplo de esa cooperación de la que habla y como una forma de sumar fuerzas, Sele, Chavetas, Paco Nadal, El Pachinko, Guías Viajar, Nani Arenas y Viajablog se han juntado en Travel Inspirers. “Es como una cooperativa aunque cada uno somos muy diferentes”, explica y asegura que no hay dos blogs de viajes iguales y que hay tarta [lectores] para todos.

En un viaje a Irán, país que le fascinó.

Eres un defensor de los viajes en solitario. Haces pedagogía de ello en tu blog.

Bueno, soy defensor de los viajes como a uno le plazca. Mi blog habla de mi experiencia y es que he viajado mucho solo. Pero también cuento muchos viajes que me he hecho con Rebeca, mi chica. Pero sí, me gusta mucho viajar solo. Me fui a Buenos Aires estuve siete meses por ahí llegar a Nueva York, de los que cuatro estuve solo y tres se vino Rebeca conmigo. Viajar solo te abre la mente. Cuando viajas en compañía conocida te haces una burbuja porque no necesitas conocer a nadie, pero al viajar solo estás forzado a hablar, puedes improvisar, no tienes esa responsabilidad de que si tomas una mala decisión afecte al grupo… Siempre digo que en los viajes que voy solo estoy más acompañado. Y haces muy buenas amistades. A mi boda en Madrid vino un amigo chileno que vivía en San Pedro de Atacama, en el desierto.

Danos unos consejos para que los reacios a viajar solos venzan el miedo.

Cuando viajas solo haces el viaje que tú quieres, cuando vas acompañado, tienes que ceder. Y de un viaje en solitario vas a volver cambiado y vas a querer repetir. Pero es cierto que hay gente que no lo concibe.  Oye, y todo es válido.

Planes para 2017 me imagino que muchos, pero ¿alguno especial?

¡Sí! Este año voy a hacer un gran viaje en autocaravana. No puedo de momento desvelar más, pero me hace mucha ilusión. Y me voy con mi amigo Isaac [amigo también de esa casa, al que también entrevistamos en Viajantes]. Iremos en verano.

Sele e Isaac (Chavetas) en su viaje a las Galápagos.

¿Por qué no lo haces solo?

Porque los dos estamos muy compenetrados. Un año nos fuimos a Irán y fue perfecto, lo pasamos fenomenal y los dos lo utilizamos como herramienta profesional. Y así empezó.  Ahora estamos haciendo juntos un proyecto que se llama Carvasar en el que ambos contamos este tipo de experiencias. Los caravasers son esos lugares en el que lo mercaderes se detenían en la ruta de la Seda. Y siempre dijimos que si hacíamos un proyecto juntos lo teníamos que llamar así: Caravasar. Es un proyecto de comunicación de grandes experiencias, contado de la manera que sabemos: vídeo, charlas sobre el destino… Isaac y yo lo contamos cada uno a nuestro estilo pero tenemos lectores muy afines. A los dos nos gustan los viajes  de naturaleza.

¿Qué llevas siempre en la maleta?

Podría ir con lo puesto, porque me da igual pegarme 20 días con la misma ropa, pero nunca sin una cámara. Aunque sea la del teléfono, pero tengo que sacar fotos.

Confiesa que le gusta mucha el vídeo, porque cada vez cuesta más leer, y dice que las redes sociales son esenciales, porque la gente se inspira mucho viendo fotos y porque te permiten retransmitir en directo, pero sigue siendo un gran defensor del blog de siempre: texto, fotografía, los datos prácticos… ¡Hacer una guía de viaje! “Es cierto que se busca la inmediatez, pero cuando haces un buen contenido, la gente lo va a reutilizar durante años. Tengo artículos de siete u ocho años que sigue atrayendo lectores. Ahora lo que sí estoy haciendo es actualizarlos, mejorar las fotos, nueva información y siguen teniendo vida.  Que la gente viaje al valle del Loira con tu relato durante años es muy bonito. Me he llegado a encontrar gente que llevaba artículos míos impresos”.

¡Gracias Sele!

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Acerca del autor

No tengo alas pero me ecantaría. Contadora de historias, me gusta viajar no solo con la maleta sino con las palabras. Hago lo posible para tener los pies en el suelo y la mirada en el cielo. Soñar es gratis, divertido y gratificante.

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