En 1999 los campesinos de la provincia de Kanchanaburi, encontraron un pequeño tigre y decidieron entregarlo a un templo budista para que lo cuidaran. El tigrecillo murió poco después, pero dio comienzo a una costumbre: llevar a los tigres al templo.
Algunos de estos pequeños felinos eran hijos de tigresas muertas por cazadores clandestinos, otros habían servido como mascotas, pero todos iban a parar al templo, que con el tiempo recibió el nombre de Wat Pha Luang Ta Bua o Templo de los Tigres.
Desde hace años, en Wat Pha Luang Ta Bua vive todo un grupo de tigres. Lo monjes se ocupan de ellos, ayudados por algunos empleados y voluntarios llegados de distintas partes del mundo.
Todos los días, el templo abre sus puertas al público a las doce del mediodía. Los visitantes, previo pago de una entrada, puede tocar a los tigres y hacerse fotos con ellos.
Una experiencia única y controvertida, ya que existen muchas denuncias acerca del origen de los animales y críticas de organizaciones ecologistas.


















1 respuesta hasta ahora ↓
1 ronin // 9 de Mayo de 2009 a las 10:38 pm
Me parece genial que haya gente que se preocupe de cuidar estos hermosos animales que estan en peligro de extincion debido a la maldad e ignorancia de la gente,es preferible que esten en el templo que a merced de los cazadores o en los circos,siendo maltratados y pasando hambre,los tigres son una especie en extincion,y me parece muy noble el tratar de cuidarlos para que evitar su extincion.
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