
Al sur del caribe, en una cerrada bahía a la que no llegan los huracanes, Pedro de Heredia fundó en 1533 Cartagena de Indias. Su puerto fue uno de los más importantes de la América colonial: desde allí partían las riquezas americanas rumbo a la península y llegaban los esclavos africanos.
Por eso tantas veces Cartagena fue atacada por los ingleses, franceses y holandeses. Y también por piratas. El famoso Francis Drake fue uno de ellos.
Sin embargo, la ciudad ha conservado un preciso casco histórico, como lo llamaríamos en España, o el corralito de piedra, al decir de los colombianos.
Por eso, Cartagena de Indias es Patrimonio de la Humanidad.
Cartagena conserva aún 13 kilómetros de murallas, 21 baluartes y siete fuertes. Pasear por sus calles y plazas, andando o en coche de caballos es una delicia que recuerda al Puerto de Santa María.
Y no sólo porque sus baluartes que son gemelos, sino por la brisa.
La brisa de Cartagena hace que la temperatura media anual sea de 29, perfecta para disfrutar todo el año de sus 19 kilómetros de playas.
Y por si fuera poco, a poco más de media hora de la ciudad hay 50 islas, seis zonas de reserva ecológica y 18.000 hectáreas de parques marinos y submarinos.
Una tentación difícil de resistir.
Foto: omma_0869/Creative Commons.


















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