
Dicen que la Avenida de Mayo fue el primer bulevar que tuvo la Ciudad de Buenos Aires, y que es la columna vertebral de su centro histórico.
Para mí, nacido en Buenos Aires y con muchos años en Madrid, la Avenida de Mayo es como una recreación de la Gran Vía madrileña en el Río de Plata. Y no sólo para mí. Muchos españoles hicieron de la Avenida de Mayo una parte importante de su vida. Tanto que en sus cafés hasta se vivió un pálido reflejo de la Guerra Civil. Todavía le llaman Esquina de la Hispanidad a la intersección de la Avenida de Mayo con la calle Salta. Allí en el Café Iberia se reunían los republicanos y enfrente, el Café Español era el centro de reunión de los falangistas.
La Avenida de Mayo comunica la Plaza de Mayo con la Plaza del Congreso, un kilómetro en el que se desarrolló parte importante de la historia argentina. Y no te puedes ir de Buenos Aires sin conocerla.
Te recomiendo una visita al Café Tortoni, que fue inaugurado en 1858 y es el más antiguo de la ciudad. Por sus salones pasaron Arthur Rubinstein, José Ortega y Gasset, Jorge Luis Borges, Carlos Gardel, Albert Einstein y Federico García Lorca, por nombrar solo algunos.
Ahora Buenos Aires quiere recuperar parte del antiguo esplendor de la Avenida de Mayo, con la Gran Vía de Mayo, un amplio programa cultural que finaliza el 24 de mayo, un día antes de la fiesta nacional. Habrá sobre todo música, tango -como es natural-, pero también flamenco y música celta -porque en la Avenida de Mayo es también natural que suene música española-. Algunas actuaciones serán gratis y en la calle y otras en cafés como el Tortoni. También podrás disfrutar de visitas guiadas a Bares Notables e incluso a la sede del gobieno nacional, la Casa Rosada.
Foto: la Plaza Congreso desde la Avenida de Mayo. En primer plano, una réplica de El Pensador de Rodin. (Fabián Minetti/Wikimedia Commons).


















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