Todos queremos salvar a las ballenas que se encuentran en peligro de extinción pero ¿por qué cuesta tanto protegerlas? La respuesta está en el egoísmo del ser humano, su carne por ejemplo en Japón se consume en sushi, a 250 dólares el medio kilo, además en varios lugares los pescadores no desarrollan redes adecuadas y se producen varamientos. Por último como si fuera poco, las aguas se están contaminando cada vez más y el cambio climático puede producirles la muerte por hambre ya que las ballenas regresan siempre al mismo lugar para conseguir el alimento que no siempre encuentran por el motivo anterior.
Parece mentira pero es así, un animal fantástico de enormes dimensiones, pacífico y de una inteligencia asombrosa, está en peligro de extinción gracias a otro animal pareciera menos inteligente, el hombre. Aún estamos a tiempo y podemos colaborar con distintas entidades, simplemente comprando un libro ( para más información entra aquí). Y para quienes desean presenciar este espectáculo natural único les contamos que estos hermosos ejemplares regresan una vez al año a distintos santuarios donde pueden ser observados a menos de un metro de distancia junto a sus crías mediante una navegación en un bote a motor. Uno de estos lugares es Península de Valdés, en Argentina, durante el mes de octubre. Espero que podáis realizarlo algún día.
Foto: Dragon caiman, tony galvez
















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