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Aventuras en Bangkok

21 de Junio de 2008 por jorge · Sin comentarios · Asia, Consejos de viaje, General, Ofertas Destinia, Tailandia

Tuk tuks en Bangkok

El sol, abriéndose paso entre las grises nubes, llegaba a cúpulas y tejados que parecían salidos de un cuento oriental. Allí estaban las mil maravillas de la Gran Ciudad de los Angeles, la Suprema Depositaria de las Joyas Divinas, la Gran Tierra Inconquistable, el Gran y Eminente Reino, la Real y Deliciosa Ciudad Capital Llena de Nueve Nobles Gemas, la Más Alta Morada y Gran Palacio, el Divino Refugio y Morada de los Espíritus Reencarnados. Tal es el nombre con el que está inscripta en la historia y en el libro Guinness de los récords, porque ninguna ciudad tiene un apelativo tan extenso. Y como el topónimo es todavía más abultado en el idioma original, el thai, los extranjeros la conocemos simplemente como Bangkok.

Una mascarilla que fue blanca le cubre la boca y la nariz, gafas oscuras ocultan sus ojos, mientras el casco tapa la cabeza. El resto es un uniforme caki y botas altas de cuero. En medio de una nube de contaminación es el centro de todas las miradas. Hace una señal con su mano enguantada e inmediatamente arranca un enjambre de pequeñas motos que va creando una nube que se sumerge en la anterior. El tráfico fluye a los habituales 13 kilómetros por hora.

Pero no siempre las cosas van tan rápido, porque Bangkok es la madre de todos los atascos y a nadie sorprende pasarse tres o cuatro horas aprisionado en un coche.

Con semejantes condiciones, no es de extrañar que ya no se vean elefantes avanzando majestuosamente entre los vehículos. Aunque los paquidermos sigan siendo un medio de transporte bastante habitual en el norte del país. Aquí lo más común son los tuk tuk, motos de tres ruedas (motocarros, vamos) bautizadas así por el sonido de sus motorcitos. Funcionan como taxis y nadie se va de Bangkok sin probarlas. Conviene agarrarse fuerte mientras el conductor logra meter su colorido vehículo en los más inverosímiles recovecos, desafiando todas las leyes físicas.

Por eso, los tuk tuk suelen ser más rápidos que los taxis sobre todo en trayectos cortos y cuando el tráfico es muy pesado.

Pero Bangkok ofrece una experiencia mucho más emocionante y peligrosa que cualquier selva tailandesa, la moto-taxi. Es pequeñita y su conductor suele ser un jovencito dispuesto a todo para llegar primero. El pasajero siente su cuerpo vibrar y no sabe si atribuirlo a la emoción o al motor, intenta seguir como puede las arriesgadas maniobras del moto-taxista, siente una extraña picazón en la nariz debido a la contaminación, mientras ve pasar pagodas y rascacielos y, sobre todo, coches y motos que siempre parecen encontrarse en rumbo de colisión. Si sobrevive, desmontará con la adrenalina ocupando cada rincón de su maltrecho cuerpo, seguro de haber superado la aventura más salvaje de toda su vida.

En Bangkok, todo puede convertirse en una aventura. Incluso ir al mercado. Échale un vistazo al vídeo y ten un poco de paciencia para comprobar lo que sucede cuando termina de pasar el tren, ¡verás que Bangkok siempre sorprende!

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Foto: phitar

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