
Olvídate de atascos y disfruta como un holandés. Porque la mejor manera de conocer Amsterdam es en bicicleta. La ciudad cuenta con 400 kilómetros de carriles bici y difícilmente los trayectos superan los cinco kilómetros.
La estrechas calles, puentes y canales la convierten en una pesadilla para los automovilistas. Pero es el paraíso de los ciclistas. Por eso, todo el mundo se mueve en bici: ejecutivos y obreros, policías y mensajeros, jóvenes y mayores, holandeses y turistas.
Así que, ya sabes, apenas llegues alquílate una bici. Pregunta en tu hotel dónde puedes hacerlo. Seguro que hay un sitio cerca. O dirígete a las oficinas de información turística. Todo el mundo las conoce como VVV (en holandés fi, fi, fi). Allí también podrán indicarte trayectos y excursiones y proporcionarte toda la información que necesites.
No olvides el chubasquero en cualquier época del año y lanzate a descubrir las 90 islas que componen la Venecia del Norte. Te esperan el Rijksmuseum y el museo Van Gogh. Diviérte pedalenado por las calles llenas de vida del Jordaan, uno de los barrios más populares. Y para reponer fuerzas, detente ante uno de los muchos kioscos que ofrecen arenques. Y por la tarde, visita uno de los tradicionales cafés marrones, los de toda la vida, que así se llaman porque sus paredes han tomado el color del humo del tabaco.
Destinia te ofrece viajes a Amsterdam y también circuitos en barco y bicicleta por Holanda. ¡Aprovéchalos!














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