
Fue una llegada inolvidable. Amanecía en Nueva York, mientras el Queen Elizabeth 2 entraba lentamente en el puerto.
Apenas habían pasado tres días desde nuestra partida de Southampton, tiempo apenas suficiente para aprender unas cuantas cosas acerca del Queen Elizabeth 2. La primera: abordo nadie llamaba Queen Elizabeth 2 al QE2.
La vida en el lujoso crucero ofrecía cientos de actividades para elegir: bailes, deportes, conferencias, cine, compras… pero lo que recuerdo con asombro es que habían dedicado la travesía al Titanic. Sí, sí a aquel mítico y terrible naufragio de un lujoso barco muy cerca de donde nos encontrábamos. Y la gente acudía encantada a charlas, películas y quién sabe cuantas cosas más. Yo prefería evitarlas.
Pronto aprendí a a disfrutar la ligera vibración que se sentía en mi camarote, mientras navegábamos en un mar sin olas y de color gris plomo. Y a encender la tele al despertar para ver la mar a través de la cámara de proa.
Necesité algo más de tiempo para comprender que entre todos los bares del barco, el que más me interesaba el Pigs, reservado a la tripulación y al que solo unos pocos pasajeros eran clandestinamente invitados. Yo estuve en el Pigs y os aseguro que me pareció el lugar más divertido del barco.
El QE2 partió por última vez de Southampton hacia Dubai, donde llegará el 26 de noviembre para convertirse en hotel y centro comercial y de ocio. Será una gran atracción turísitica, pero ya no será un barco. Así que, adiós QE2.
Foto: petecarr/Creative Commons.
















1 respuesta hasta ahora ↓
1 travel // 23 de Noviembre de 2008 a las 4:57 pm
Que amaner tan espectacular
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