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Roque de Garachico

Te escapas de la Península en pleno invierno buscando el sol. No es que seas el típico turista amante de los packs cerrados y la pulserita de todo incluido pero, “¡qué vamos a Canarias, un poquito de playa y alegría!”. Vas así de mentalizado y puede que te bajes del avión y pienses que has aterrizado en Santiago de Compostela. No es lo habitual –de hecho no había pasado en los últimos veinte años¬– pero ni el arca de Noé podría resguardarte de tanta lluvia. Y te preguntas, “¿y ahora qué hago?” ¡Pues no desesperes porque Tenerife es un paraíso tropical lleno de historia y buena gastronomía! No seas desconfiado, coge el chubasquero y sigue leyendo.

Desayunar mermeladas caseras en Casa Melita

Casa Melita, Punta Hidalgo
Al norte de la isla, en la carretera que une Bajamar con Punta Hidalgo, sobre un acantilado se encuentra este coqueto café. Especialistas en elaboración propia de mermeladas –las de kiwi y papaya, nuestras preferidas– dulces y panes, sus almuerzos –entre 3 y 8 euros dependiendo de si eres de english breakfast o de si te conformas con un trozo de pastel de fresas– son de los favoritos de las zona. Coge sitio en las mesitas de la galería. La panorámica es de vértigo.

Ver cómo rompen las olas en las piscinas naturales de Bajamar

Bajamar
¡Con este gif sobran explicaciones! Pero no olvidéis guardar las distancias si la mar está brava.

Visitar el drago más antiguo del mundo

Drago milenario, Icod de los Vinos
Con casi veinte metros de alto y unos mil años de vida, este mal llamado árbol –en realidad pertenece a la familia de las monocotiledóneas, o sea, es primo de palmeras y bambúes– es el más antiguo de su especie en todo el mundo. Declarado Monumento Nacional en 1917 y ubicado en la pequeña localidad de Icod de los Vinos, su colosal tamaño impresiona.

Probar los guachinches y sus delicias autóctonas

Domingo… Guachinche #unbejequeenmitejado #guachincheelchurrasco #lacorujera #guachinche

Una foto publicada por Un Bejeque En Mi Tejado (@un_bejeque_en_mi_tejado) el


Los guachinches, emplazados en su mayoría al norte de la isla, eran viviendas particulares en las que se vendía el excedente de vino y se acompañaba con algún plato de la casa para que el comprador no consumase su ebriedad. Actualmente, se han profesionalizado pero siguen siendo el lugar perfecto para comer como un lugareño. Puedes descargarte una aplicación gratuita llamada Guachapp que te indica cuál es el más cercano, qué tipo de viandas ofrece y su puntuación (de 1 a 5 estrellas). Recomendamos El Ramal, una especie de garaje de uralita cercano al pueblo de La Orotava donde degustar carne de cabra, carne fiesta –cerdo con una salsa elaborada a base de mojo rojo –o un costillar con el que se te saltarán las lágrimas. ¿De postre? Leche asada, un postre semejante al flan pero con un sabor más caramelizado, y el tradicional licor casero de “parrita”, que como su nombre indica está hecho a base de hoja de parra–.

 

Perderte en la arquitectura de Garachico

Garachico

El símbolo de esta pequeña villa costera y fortificada es el llamado Roque de Guarachico, un espacio natural protegido. Callejuelas con casitas blancas, palmeras, arquitectura religiosa y una estética indiana que se hace patente en cada recodo. ¡Un paseo más que recomendable! Además, aquí también puedes deleitarte con otras piscinas naturales que te invitan a bañarte en cuanto amaine el tiempo.  

 

 

Ponerte morado en el Museo del vino

Museo del vino, Sauzal

Que si Riberas, Ribeiros y Riojas… Y de repente llegas a este museo y te sorprendes con que sólo en Tenerife hay unas veinte variedades de uva. En esta casona podrás conocer la historia del vino de la isla y todas sus denominaciones de origen, comprar productos autóctonos, paladear nueva cocina canaria y especialmente catar caldos. Tienen copas y medias copas –1,65€ y 0,70€ respectivamente–, quesos oriundos –de cabra con pimentón nuestro favorito– y almendras. Menos de diez euros son suficientes para saciarte. Te sugerimos que no dejes escapar el Marba, delicioso el tinto de la bodega isleña, y la malvasía –un vino dulce–. Y si todavía te queda algo de hueco, baja hasta El Sauzal, donde te espera la económica y deliciosa, taberna La Carambola: salpicón de pulpo, choquitos y almogrote, una especie de sobrasada hecha con queso de cabra.  

Maravillarte con el Faro de Punta Hidalgo


Con aspecto de culto gitano o de megaconstrucción de San Francisco este faro es una rara avis. El camino enfangado y pegado al agua por el que se accede y el empaque que le da al paraje nos han obligado a incluirlo entre nuestras vistas preferidas del viaje.

Retrotraerte a los 70 en el restaurante Altagay (Punta Hidalgo)

Altagay, Casa Angelo, Punta del Hidalgo

¿Te imaginas abrir la carta y leer justo bajo las papas arrugás, “cóctel de gambas” y “ensalada tropical”? El tiempo se detiene en los bajos del emblemático edificio Altagay, un altísimo y gigantesco bloque que rezuma lujo obsoleto, donde se halla este kitsch restaurante. Rebautizado como Casa Angelo, la calidad de sus pescados, la textura de su mojo verde y el sabor de su barraquito especial – café con leche condensada, canela, cáscara de limón y ron que resucitaría a un muerto– se han mantenido intactos.

Descubrir el jardín de orquídeas preferido de Agatha Christie

Al adentrarse en Puerto de la Cruz, el caos urbanístico se hace patente. Uno teme ser devorado por alguna mole de apartamentos de corte benidormense y jamás imaginaría el estrecho camino de muros blancos y buganvillas que conduce hasta allí. La mansión Sitio Litre, de 1730, fue propiedad primero de una compañía holandesa exportadora de vinos y en 1856 pasó a manos del inglés Charles Smith, cuya familia sigue siendo propietaria del caserón. Éste invitaba a diferentes personalidades británicas a pasar estancias, de entre las que destaca la mítica escritora de misterio. El precio del acceso son 4,5 euros y permite caminar por este desangelado pero encantador vergel.

Asomarse a los patios de las casas señoriales de La Laguna

Lagun,Casa Alvarado Bracamonte

Probablemente no lo sabías, pero la mitad de las ciudades coloniales de Latinoamérica fueron un calco de la ex capital tinerfeña. Fue nombrada en 1999 Patrimonio de la Unesco, por ser la única de este estilo no amurallada. De camino a su catedral, de construcción neogótica y neoclásica, por la peatonal calle Obispo Rey Redondo te encontrarás con la Casa de los Generales, también apodada de Diego de Alvarado Bracamonte –de entrada gratuita–, construida por este cargo militar en 1631. Destacan sus balconadas en formato corrala y su precioso patio interior, con detalles en madera. Además, alberga exposiciones relacionadas con su historia. Por el mismo sendero te encontrarás con las también interesantes Casa Bigot, Casa de la Alhóndiga o Casa de San Martín, que datan aproximadamente del mismo período.

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Acerca del autor

Amante de las series de policías y la crónica negra en general. Gallega convencida. Me encantan las nécoras y las aceitunas. Y viajar. Si veis demasiadas tildes, es que a veces la RAE y yo discrepamos.

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